La Rosa de los Vientos

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En esta ocasión comparto mi artículo en la Red Iberoamericana de Comunicación y Divulgación Científica de la OEI, La Rosa de los Vientos: Tributo a la heroína detrás del pronóstico del clima.  La nota es un homenaje a la brillante profesora Eugenia Kalnay.

 

“Se le reprochaba,[ a Tales], su pobreza, la cual demostraba que al parecer la filosofía no sirve para nada. Según la historia, su capacidad para interpretar los cielos, le permitió saber en pleno invierno, que habría una gran cosecha de aceitunas; como disponía de algo de dinero, depositó unas sumas reservándose el derecho de usar las prensas de aceite de Quíos y de Mileto, que alquiló a bajo precio porque nadie pujó contra él. Cuando llegó la época de la cosecha y había mucha necesidad de utilizarlas todas, las alquiló al precio que quiso y reunió mucho dinero. De este modo demostró al mundo que los filósofos pueden hacerse ricos fácilmente si lo desean, pero que su ambición es de otro tipo.” 

de la Política de Aristóteles,
extracto del capítulo “El espinazo de la noche”, del libro “Cosmos”, Carl Sagan.

La predicción del clima es una proeza digna de las épicas Homéricas. Sin duda, uno de los anhelos más apasionantes en la historia de la humanidad. De utilidad increíble y a veces hasta de vida o muerte, hemos intentado leer sus señales en ámbitos religiosos, filosóficos y científicos. Ese empeño obstinado que tienen algunos de intentar hacer un pronóstico de lo que se percibe impredecible, el desafío de advertir patrones en torbellinos de data, no puede más que producirnos admiración. Si nos concentramos en lo que corresponde a la generación de conocimiento científico, se ha llegado lejos, no obstante, aun nos falta mucho por entender. En ese sentido, los progresos del siglo XX y lo que va del XXI han sido determinantes.

El huracán político del siglo XX en America Latina ha impulsado la movilidad forzada de científicos; quienes han logrado, no en sus propios países, no siempre por la gracia de sus gobiernos —sino muchas veces a pesar de ellos— hacer grandes contribuciones a la humanidad. Una de ellas es la profesora distinguida del departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Maryland, Eugenia Kalnay, reconocida por su generosa contribución al exigente arte de la predicción del clima. Efectivamente, esta mujer, combinación de espíritu de trabajo arduo y genialidad, tuvo que dejar su país de origen, Argentina, en 1966 tras un golpe de estado. Durante ese acontecimiento la Universidad de Buenos Aires, donde Kalnay había iniciado sus estudios de postgrado, fue ocupada por los militares, y estudiantes y profesores fueron brutalmente golpeados por la policía, un episodio que se conoce como “La Noche de los Bastones Largos“. En medio de esta situación el decano de la facultad de ciencias logró conseguirle una posición de ayudante en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, Estados Unidos, donde se convertiría en la primera mujer en obtener un doctorado en meteorología. Kalnay explica en una entrevista para la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS por sus siglas en inglés)

La educación que recibí en la Universidad de Buenos Aires no solamente fue gratuita sino de excelente nivel comparada con él [MIT], el postgrado en MIT fue fácil para mi. Tuve otras sorpresas culturales al llegar al MIT en 1967. En Argentina cerca del 40% de los estudiantes de ciencias eran mujeres, así que asumí que en los Estados Unidos, siendo un país más desarrollado, la población de estudiantes femeninos debería ser cerca del 50%. Casi me da un ataque al corazón cuando me di cuenta que yo era la única mujer en el departamento de meteorología. Luego me convertí en la primera estudiante de doctorado embarazada, luego en la primera mujer en obtener el PhD en el departamento, luego la primera mujer en ser profesora. Luego me ascendieron a profesora asistente pero sin posición fija, así que decidí cambiarme para la NASA Goddard en 1979

 

Artículo completo aquí

 

 

 

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