Publicaciones científicas, editoriales y la ciencia abierta. Mi experiencia.

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¡Oh ciencia, hermosa ciencia!, ¿de dónde sales? ¿cómo te hacen? Hace más de un  año escribí esta nota para mis amigos del Facebook, pues me pareció alarmante la cantidad mitos y leyendas que he leído en foros con respecto a la manera cómo la academia se relaciona con las publicaciones científicas, el papel de las editoriales, derechos de autor y copyright. Sin duda, hay mucha desinformación que espero atacar con este artículo. Me especialicé y he trabajado mayormente en física teórica de altas energías, así que me voy a limitar a hablar sobre mi experiencia publicando en esa área. 

El viaje de un artículo científico

La historia de un artículo comienza desde el momento en que nos volvemos parte de una institución o un laboratorio. Me voy a saltar todos los pormenores  de la investigación para hacer el cuento corto. Cuando tenemos un resultado, o un modelo, que por muchas razones consideramos valioso y original, hay que escribir y publicarlo. Los autores discutimos las posibles revistas basándonos en criterios como los siguientes:

  1. Primero que nada,  escogemos un conjunto de revistas especializadas en el tema específico de investigación
  2. Se revisa el indice de impacto, que mide esencialmente cuantos científicos leen y citan una revista.
  3. Editores: ¿están en buenos o malos términos con tu jefe?
  4. ¿Cuanto hay que pagarle a la editorial? ¿la universidad tiene algún convenio? –Convenio en el que las editoriales ganan, siempre ganan–
  5. También puede ocurrir que una revista nos invite a publicar, pero no siempre nos conviene aceptar la invitación.

Fíjense bien que ninguno de esos criterios es realmente científico, son más bien burocráticos, en realidad responden a la necesidad de impresionar jurados para obtener financiamiento o escalar en posiciones académicas.

Electa la revista, escribimos el documento en el formato requerido. En el caso de la física teórica de altas energías, días antes colocamos el artículo en el banco publico de pre-publicaciones arXiv. El arXiv es una base de datos de artículos que aún no han sido publicados en revistas de editorial (pre-publicaciones o preprints) o que ya fueron publicados, y que está disponible gratis para el público general, es decir, cualquier persona con internet en su casa tiene acceso a todos los documentos del arXiv. Cualquier investigador que trabaje oficialmente en una institución académica puede colocar un artículo allí, y no se requiere de ningún proceso de revisión o arbitraje para hacerlo público, es decir, pasamos pena desnudos. Esta iniciativa que comenzó en 1991, cuando aun estaba naciendo el internet representa, sin duda, uno de los primeros pasos que ha dado la ciencia en la dirección de las publicaciones abiertas o “ciencia abierta“, en ingles “Open Access“. Hoy día hay muchos más sitios parecidos, por ejemplo, tenemos el “Protein Data Bank” (la base de datos de proteínas). Allí, químicos, biólogos y físicos, ponen artículos y resultados experimentales, tales como, los datos crudos de la difracción de rayos X de moléculas para que cualquier investigador pueda usarlos. La ciencia abierta causa mucha polémica, pero veamos por qué yo particularmente, y muchos de mis colegas, la defendemos.

Volviendo a la historia, colocar nuestra nueva pre-publicación en el arXiv es un momento de nervios, todos los físicos de altas energías lo verán mañana. Esperas el feedback de la comunidad científica. Una discusión interesante se inicia, algunos de tus colegas notaron errores o no están convencidos de algo. Revisamos el artículo y lo reemplazamos por uno “mejor”.

Una vez contentos con lo que tenemos en el arXiv, lo enviamos a la revista. La editorial elige uno o dos jueces que van a leer nuestro artículo y emitir una opinión, es lo que se llama oficialmente el peer reviewo revisión por pares, en un área1. Esta etapa es bastante dura, por lo general hay que pelear el artículo, no es fácil ser aceptado, a menos que trabajes con un profesor peso pesado en tu área y aun así he visto artículos ser rechazados. Una vez que los jueces asignados por la “prestigiosísima” revista recomiendan la publicación de tu artículo, viene el proceso de corrección de errores  y formatos según los gustos de la editorial.

Finalmente la revista envía una hojita a los autores, que muchas veces viene en físico con el membrete de la editorial y que hay que firmar en tinta. Ese es el documento en que se nos obliga a ceder los derechos de autor a la revista, si queremos que el artículo sea publicado allí. Por supuesto que los “muy generosos” nos otorgan algunos “derechos”, como por ejemplo de usar el contenido para dar clases, incluirlo en la tesis, o enviárselo por email a un colega para discutir. Así que, al final del proceso, el contenido del artículo ya no es de quienes realizaron la investigación, ni de la universidad tampoco, es de la editorial.

Ya publicado el artículo, la editorial lo vende y los autores no reciben ni un solo centavo por esas ventas, ni uno solo. Los artículos son vendidos de dos maneras, una es por subscripción a la revista o individual. El precio “al detal” de mis artículos está más o menos por los $50, si alguno de ustedes compra uno, yo no recibo absolutamente nada. Tampoco la universidad, ni siquiera un porcentaje de esas ganancias seran usadas en investigación. Ah, por cierto, se me olvidó mencionar que los jueces que hicieron el peer review, por lo general, tampoco reciben ninguna paga por ese trabajo.

Finalmente, si el artículo publicado difiere sustancialmente con la pre-publicación en el arXiv, lo reemplazamos por la última versión, cuidadndo de no violar los derechos de autor que ahora son de la revista, para que el contenido final este gratis allí para todos. Por cierto, que el arXiv guarda toda la historia de reemplazos, es como ver la evolución de una investigación en vivo, mientras que la revista solo publicará la última versión.

El periódico de hoy es mejor que el de mañana

Mientras hacemos investigación leemos. Leemos mucho. Leemos todos los días. ¿De donde sacamos lo que leemos en física teórica de altas energías? Si, adivinaste, del arXiv, a menos que sea un artículo anterior a 1991. Todas las mañanas entramos en su página web o alguno de sus espejos, o nos llega la lista por email, buscamos lo que nos interesa, hacemos “peer review” de lo que hay y vemos qué vale la pena, y qué no. No necesitamos de Elsevier o Springer Verlag  para que nos “filtre” la información y nos la muestre meses más tarde. Por otro lado, como anécdota no menos relevante, entre nosotros cuando discutimos la literatura que nos interesa, hacemos referencia a los números del arXiv, autores, títulos y fechas. Sólo se nos ocurre usar la referencia a la revista (cuando la hay) para hacer citas bibliográficas ya en los documentos terminados como artículos, tesis, proyectos, etc.

La muerte de un modelo viejo por la aparición del internet 

(O sobre como llegaron estas corporaciones a tener tanto poder y por qué ahora estamos en posición de sacarles la lengua y no seguirles más el juego ni aceptar más abusos)

Usualmente, las editoriales cobran cantidades escandalosas de dinero a las universidades para que sus científicos puedan leer los artículos que los propios científicos produjeron. No solo esto, sino que tienen practicas malignas de mercado como por ejemplo que obligan a las universidades a comprar “paquetes” de revistas. Por ejemplo, si una universidad solo esta interesada en subscribirse a las revistas de física, las editoriales obligarán a la universidad a subscribirse también a las de ciencias sociales, por mencionar alguna, o a otra que no es de su interés, para poder tener acceso a las de física. (Sobre estos problemas puedes leer en incontables sitios, por ejemplo aquí, aquí, o aquí.)  ¿Por qué las editoriales se habían dado el lujo, hasta ahora, de llevar a cabo esas formas de vender sus productos? Anteriormente, para publicar un artículo que quedara en un formato legible y que llegara a la mayor cantidad de instituciones, era necesario una inversión muy grande en materiales, maquinaria, mucho personal y estrategias de distribución. Hoy en día lo único que se necesita es una buena base de datos y un par de chicos que hagan el IT. Nada más. El resto puede correr, perfectamente, por cuenta de los investigadores y las instituciones académicas.

Por último necesito matar un mito ahora mismo, el mito de que las editoriales financian universidades o proyectos de investigación. ¡Falso! ¡falso! Las editoriales no financian ningún tipo de investigación. ¡Nada! Ellos sólo venden documentos en los que no invirtieron ni dinero, ni tiempo, ni ingenio en producir.

  1. La palabra oficialmente esta colocada allí a propósito, porque si se fijan bien, ya esta sucediendo un peer review desde el arXiv y los jueces son todos los investigadores del área []
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