Azul

Había estado leyendo un rato en el celular. Hacía un calor inusual para esa época del año. Yacía boca arriba en mi cama. La casa se sentía silenciosa, aunque sabía que Leo veía la televisión en la sala. Como no tenía mucho sueño, pensé que tal vez podría aprovechar el tiempo navegando.

Me senté con la intención de levantarme a buscar mi laptop y miré hacia el baño. Observé que había unas botellas y bolsas de basura en la puerta. «¿Qué está haciendo eso allí?», me pregunté. Llamé a Leo para que me ayudara a quitar eso del piso. Yo misma podía haberlo hecho, pero de pronto me sentí pesada, floja, unida a la cama.

Leo respondió rápidamente, entró al baño y allí se quedó. En ese momento cajas marrones con botellas de cerveza empezaron a salir del baño en columnas colocadas sobre más bolsas de basura.

La puerta del baño comenzó a ensancharse para dejar pasar cada vez más pilas de cajas de cerveza y el marco de la puerta se tornó azul oscuro, parecía la entrada de un galpón. Me cruzó por la mente que esas cajas nos iban a aplastar y empecé a sentir pánico, pensé que posiblemente Leo se había perdido entre las cajas y no podría salir para ayudarnos. Levanté a mi hija que dormía junto a mi y salí de la habitación. «Esto tiene que ser un sueño», se me ocurrió.

El pasillo era muy largo, oscuro y con muchas puertas. Un sentimiento de desconfianza, me invadió. Personas en las otras habitaciones nos miraban como si quisieran decirnos algo. Yo no quería escuchar a nadie. Por fin, entramos en una habitación muy grande, parecía casi sin fondo, de azul sus paredes y alfombra.

No sé por qué me sentí segura allí.

Había máquinas de ejercicios y juegos. Una mujer, que manejaba un remo, se movía hacia atrás y hacia adelante. Sonreía. Su rostro y su cabello se tornaban viejos y jóvenes con el vaivén. Me alejé de ella y conseguí un tobogán. «Aquí puedo dejar jugar a mi niña», pensé y la puse en el piso. Jugamos y jugamos aunque sabíamos que era hora de ir a la cama.

Volteaba de vez en cuando, no quería que nadie se acercara «¿Qué habrá sido de Leo?, ¿será que nos encontrará aquí?» Siempre he confiado en sus habilidades para resolver problemas, seguro vendría pronto. «Aquí te esperamos, amor, para seguir jugando, así me cuidas a la niña y cuando despierte me pongo a escribir».

Alexandra De Castro. Sydney, 2012.

3 Comments

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Ir Ene van Carmenreply
April 7, 2012 at 6:53 am

mi interpretación es> si crees que una pea va a ser más poderosa que tú, ponte a sudarla bailando con ejercicios, porque además es para todas las edades?

Ir Ene van Carmenreply
April 7, 2012 at 6:54 am

mi interpretación es que crees que una pea va a ser más grande que tú y se te viene encima, ponte a sudarla con bailes y además, el baile es para todas las edades?

Alexandrareply
April 7, 2012 at 8:45 am

jajajaja muy buena tu interpretación. Por lo general procuro no interpretar los sueños 😉

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